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Escrito por Natividad Vizcarra
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10.05.2012 |
MALA MADREHaciendo remembranza de los tiempos idos del que escribe, con algo de nostalgia, se me viene a la memoria como nuestros padres acompañados por 10 hijos, se trasladaban desde Sinaloa Hasta la Baja California siguiendo la zafra de la pizca de algodón. Mis hermanos mayores desde muy jóvenes trabajaron en las labores del campo, como dice la canción, bajo un sol abrasador. Se juntaba un dinerito que se utilizaba para seguir viajando en el " burro", tren que lentamente se movía sobre los rieles y que le daba vida a cada pequeña estación. Los gritos del pueblo al que se arribaba y la solicitud de boletos por personal de Ferrocarriles Nacionales de México eran cosa común y a veces molestia para la gente que venía dormida, principalmente durante la noche. Cómo olvidar que siendo muy pequeños cruzábamos caminando todos los vagones de ida y vuelta del tren. Mi padre y mi Madre se organizaban de tal manera que siempre estaban al pendiente de cada uno de nosotros para que no nos fuéramos a perder entre el inmenso mar de gente que se aglutinaba en las estaciones. Llegando, mi padre nos dejaba solos un rato y regresaba con tortillas de maíz y queso que hacían rendir para calmar el hambre por un rato y acostarnos a dormir esperando que amaneciera para tomar camino. De repente éramos sacudidos por nuestros padres para que despertáramos y poder subirnos a los troques que llegaban por gente para llevarlos a los campos a la pizca del algodón. El frío dolía en nuestros cuerpos, pero nos hacíamos bolita juntos para sufrirlo menos.En cada campo que llegábamos hacíamos amigos temporales, pues cuando abandonábamos esa tierra ya no los volvíamos a ver. Mi padre nos enseñó el valor de la palabra en los tratos. Si acordaba algo con alguien, ya sea compañero de trabajo o patrón, era ley y así se le conoció donde quiera que trabajó.Mi madre, una persona que a simple vista pudiese parecer muy frágil, pero para criar a diez chamacos desarrolló un carácter a toda prueba. Nosotros le pedimos de todo para disfrutar la vida y nos dio vida para disfrutar de todo y nos quitó muchas cosas que no necesitábamos. Era una mala madre. Reproduzco un texto que realmente no sé quién es el autor pero que dice gran parte de lo que quiero decir. Yo tuve la mamá más mala del mundo. Mientras que los otros niños podían irse a la escuela sin desayunar, yo tenía que comer todo el cereal, el huevo y el pan tostado. Cuando los demás niños tomaban refrescos gaseosos y dulces para el almuerzo, yo tenía que conformarme con comer siempre comidas nutritivas.
Mi madre insistía en saber todo lo que hacíamos y donde estábamos, parecía que estábamos encarcelados; tenía que saber quiénes eran nuestros amigos. Insistía en que, si decíamos que íbamos a tardar una hora, de hecho tardáramos una hora y no dos.
Me da vergüenza admitirlo, pero hasta rompió la "Ley contra el trabajo de los niños menores", e hizo que laváramos los trastos, tendiéramos nuestras camas, aprendiéramos nuestras tareas de la escuela y muchas cosas más; hasta creo que se quedaba despierta por la noche pensando en las cosas que podría obligarnos a hacer, tan sólo por molestarnos: Que lávate los dientes, cepíllate el cabello, respeta a los mayores, obedece...
Siempre insistía en que dijéramos la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Así, entre tanta crueldad, transcurrió mi infancia. Para cuando llegamos a la adolescencia y fue más sabia, nuestras vidas se hicieron aún más miserables. Nadie podía tocar el claxon para que saliéramos corriendo, nos avergonzaba hasta el extremo de obligar a nuestros amigos a llegar hasta la puerta de la casa para preguntar por nosotros.
Pasaron los años y resulta que todos sus hijos somos felices. ¿A quién debemos culpar de nuestra situación actual?
Tienen razón, a nuestra "Mala Madre".
Verán lo que nos hemos perdido: Nada que valga la pena. Mi esposa y yo estamos tratando de educar a nuestros hijos como lo hizo nuestra madre. Estoy lleno de orgullo cuando mis pequeñitos le dicen a su mamá que es "mala". Sonrío recordando mis propios arrebatos de cólera y le doy gracias a Dios por haberme dado a la "Mamá más mala del mundo".Si su madre fue tan mala como la mía, ¿no cree que usted debería expresarle su más profundo agradecimiento?Si su madre está en el cielo o en la tierra y quiere darle un regalo este 10 de Mayo* no le compre nada, sólo dígale cuanto la ama y sea buena persona. Que su madre esté orgullosa de usted. Tenga el valor de hablarle a los ojos y pedirle perdón si es que le falló en algo o rezarle una oración si es que está al lado del Señor. Yo rezaré una oración. |